viernes, 14 de diciembre de 2012
La vida balla descalça.
Saps? Una de les coses que em mou a seguir endavant és imaginar-nos a tu i a mi tirats de qualsevol manera, jo amb una birra a les mans, tu amb els teus discursos a la boca, ambdós amb les galtes adolorides de riure.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Holaquétal
Pasar de estar llorando de impotencia bajo las mantas a estar hablando con ellas y que me hayan hecho sonreír con sus bromas me demuestra que son personas a las que merece la pena tener a mi lado. Os quiero, tías. Sois mucho. Y aunque no lo creáis aportáis vuestro granito de arena para ayudarme a seguir adelante día a día. Gracias, de verdad.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Es mi vida y la paro cuando quiero.
Siento como el tiempo
pasa, demasiado rápido para mí. En apenas 30 días estaré a esta misma hora en
una mesa comportándome como una señorita y bien vestida deseando feliz navidad
a todo el mundo. Apenas una semana más tarde empezando un nuevo año, muy probablemente
con las arterias llenas de alcohol y los pulmones de marihuana. En seis meses,
graduándome, acabando los estudios en un sitio para, tres meses más tarde,
empezarlos en otro diferente y marchándome de esta asquerosa ciudad con gente
de pueblo, tomando las riendas de mi vida.
Remitiendo a una metáfora
que no sé ni de dónde he sacado pero que, imagino, existirá, la vida es como un
tren sin rumbo. En ese tren yo no quiero ir en ningún vagón, ni en el de los
ricos ni en el de los pobres, ni en el de los afortunados ni en el de los desdichados,
yo quiero ir encima de él, en el tejado, tirada de cualquier manera viendo las
nubes, el pelo enredándoseme por el viento, las gafas de sol en los ojos
para no cegarme con la visión del sol.
Cuando el tren pase por
un puente agacharé la cabeza, pero luego la volveré a levantar; no quisiera
perderme el atardecer después de todo un día mirando las nubes.
"Perquè vull, perquè tinc ganes d'estimar..."
miércoles, 21 de noviembre de 2012
No puedo evitarlo,
entiéndeme. Es como cuando el minusválido se levanta y corre hacia la carretera
acelerado por la emoción justo cuando pasa un camión a toda velocidad. Es un
círculo sin retorno en el que alguien se cura para acabar volviendo a su
enfermedad pensando que la sanación inicial ha sido un mero sueño. Pues esto es
lo mismo pero sin víctimas, salvo nuestro orgullo. Nosotros seríamos el
imprudente conductor que no mira la carretera y sólo va pendiente de la canción
que suena en ese instante por la emisora local, el que acabaría entre rejas por
condenar a un peatón inocente y alocado a la vida sobre dos ruedas.
“Quan te’n adones què el silenci és massa, la
realitat és la complicitat.” (Cuando te das cuenta de que el silencio es demasiado, la realidad es la complicidad)
sábado, 27 de octubre de 2012
Fuck it, I'm yoooooooooooooung!
Soy la que debería estar siempre riendo y llorar por todo. ¡No me quitéis el sitio, que aquí la cría soy yo!
Recorrent el temps que ens ha tocat viure...
sábado, 20 de octubre de 2012
Paraisos perdidos.
Somos dos extraños en un bar, tú con tu chupa de cuero, yo con mi rubio artificial. Me miras y das un trago a tu copa, yo rebusco en mi bolso hasta dar con un cigarrillo. Sólo oigo la voz de Tom Meighan cantando 'Where did all the love go?' y el repiqueteo de mis botas a cada paso que doy. Me giro para hacerle un gesto al camarero y decirle que volveré, que sólo voy a fumarme un cigarro, y tú estás moviendo la cabeza al son de la música. Sonrío y cierro la puerta tras de mí. Había olvidado que llovía.
Oigo la puerta abrirse y pasos detrás de mí. Eres tú, con tu chupa de cuero sobre el hombro y los ojos grises mirando al infinito. Me miras, sonríes y te marchas, aún con la lluvia cayendo. Te despido con la mano. No te conozco de nada, pero me muero por saber qué había en el fondo de esa copa, qué ha llevado a esos ojos del mismo color del cielo a no saber dónde mirar y a esos labios rojos como mi vestido, que tanto me gusta, a sonreír tan forzadamente. Sólo eres una persona frágil con miedo a romperse, sólo eres un extraño bajo la lluvia. Espera, creo que estoy hablando de mí.
En el fondo de mi copa está nuestro amanecer durante aquella noche tan oscura, cuando el cielo era del mismo color que tu pelo y las nubes de poniente que se fueron con el crepúsculo del mismo color que mi carmín. Las largas horas que perdiste contando las pecas de mi cuerpo y contándome historia tras historia, narrándome cada una de tus aventuras. Aún recuerdo cada una de tus palabras, pero he olvidado el sonido de tu voz. Recuerdo tu bufanda alrededor de nuestros cuellos, "para que no pases frío, amor" me decías, y justo después me rodeabas con tu brazo.
Ya no hay más dolor, ya casi ni escuece. Es como cuando el mar se seca y sólo queda la sal en el fondo. Pero pasa lo que a las heridas cuando les echas sal, que queda marca.
Oigo la puerta abrirse y pasos detrás de mí. Eres tú, con tu chupa de cuero sobre el hombro y los ojos grises mirando al infinito. Me miras, sonríes y te marchas, aún con la lluvia cayendo. Te despido con la mano. No te conozco de nada, pero me muero por saber qué había en el fondo de esa copa, qué ha llevado a esos ojos del mismo color del cielo a no saber dónde mirar y a esos labios rojos como mi vestido, que tanto me gusta, a sonreír tan forzadamente. Sólo eres una persona frágil con miedo a romperse, sólo eres un extraño bajo la lluvia. Espera, creo que estoy hablando de mí.
En el fondo de mi copa está nuestro amanecer durante aquella noche tan oscura, cuando el cielo era del mismo color que tu pelo y las nubes de poniente que se fueron con el crepúsculo del mismo color que mi carmín. Las largas horas que perdiste contando las pecas de mi cuerpo y contándome historia tras historia, narrándome cada una de tus aventuras. Aún recuerdo cada una de tus palabras, pero he olvidado el sonido de tu voz. Recuerdo tu bufanda alrededor de nuestros cuellos, "para que no pases frío, amor" me decías, y justo después me rodeabas con tu brazo.
Ya no hay más dolor, ya casi ni escuece. Es como cuando el mar se seca y sólo queda la sal en el fondo. Pero pasa lo que a las heridas cuando les echas sal, que queda marca.
martes, 2 de octubre de 2012
Es tan simple como una canción de Love of Lesbian.
Nos veo a ti y a mí dentro de dos, tres, cuatro años. Estamos más mayores,
más cambiados, pero no más maduros. Igual de orgullosos. Con nuestras tonterías
siempre aquí y allá; tú arrastrándome, yo dejándome llevar a duras penas.
Ayudándonos pero sin dejarnos ayudar. “Tan
niños, tan locos, tan libres como una canción”. Tan diferentes pero a la
vez tan parecidos. Con caminos opuestos pero que por alguna fórmula sin nada
que ver con las matemáticas se han cruzado. Pero es eso, un simple cruce.
¿Lo es? Quién sabe. También decían que Kurt Cobain era compositor de todas
sus canciones y mira.
Parece mentira, ¿verdad? Tan poco tiempo y tantas historias; toda una vida.
Hace mucho que empecé a creer en las casualidades, y lo sigo haciendo; es
tan fácil creer…
Si te paras a pensarlo, es tan simple como una canción de Love of Lesbian.
“Si algún día me cruzo con Merlín,
le daré las gracias por haberlo cruzado en mi camino.”
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