miércoles, 22 de febrero de 2012

-¡Corre! –Le gritaron al pequeño muchacho- ¡No dejes que te atrapen!
Las palabras resonaron en la cabeza del pequeño muchacho, pero sin cobrar un sentido. El pequeño muchacho no conocía el significado de aquéllas palabras, así que mucho menos sabría ejecutarlas.
Optó por acurrucarse y cerrar los ojos, el primer instinto de todo ser vivo con conciencia para sentir miedo, el primer instinto, también, del pequeño muchacho.

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